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El Experimentarium estimula el interés por la ciencia jugando

El Experimentarium estimula el interés por la ciencia jugando

A una media hora en bici desde el famoso parque de atracciones de los Jardines de Tívoli de Copenhague, se encuentra la pequeña ciudad de Hellerup y su gran museo para experimentar la ciencia en primera persona, el Experimentarium. Por fuera ya es digno de verse pero por dentro es aún más espectacular, tanto por su arquitectura como por sus salas llenas de oportunidades para conocer mejor la ciencia y la tecnología.

Se abrió por primera vez en 1991 pero en enero de 2017 el Experimentarium ha reabierto sus puertas después de una remodelación obra del estudio danés CEBRA. Esto nos parece destacable por dos motivos: primero porque su impresionante escalera de cobre en espiral que simula una hélice de ADN es una buena forma de meterte en situación. Y segundo por haber utilizado 28 toneladas de latas de aluminio recicladas para hacer la fachada, todo un homenaje al lugar en el que se encuentra el edificio (la antigua fábrica de cerveza Tuborg).

Las obras, además, han permitido doblar el espacio del museo que ahora es de 1.500 metros cuadrados repartidos en 4 plantas. Además de tener un espacio para descubrir microbios que nos ha recordado al Micropia en Ámsterdam, nos parece interesante destacar las siguientes salas:

  • En la casa de los inventos podrás conocer a inventores daneses pero también convertirte en uno, incluso inventando de forma colaborativa como puede hacerse en la empresa de las ideas.
  • Hay un túnel de los sentidos donde podrás volver a ser un recién nacido y redescubrir esos detalles perdidos, sobre todo en el laberinto de la luz.
  • La educación vial también tiene un espacio en este museo con un simulador que ayuda a comprender las dificultades de conductores y peatones, también en cuanto a huella ecológica y contaminación.
  • En el bubblearium soñarás con burbujas de diferentes formas y colores mientras que en el puzzler pasarás un rato rompiéndote el coco con puzles de todo tipo.

 

Además, tienen un cine interactivo donde no hay butacas, solo una pantalla con la que todos los espectadores interactúan para atrapar a la inquieta protagonista de la película “The girl who wouldn’t sit still” y mantener la niebla a raya. ¡Toda una aventura!

Más de 8 millones de personas han visitado el Experimentarium para convertirse en científicos por unas horas y estimular así su interés por la ciencia y la tecnología, tanto de niños y jóvenes como de sus padres. Los experimentos de este museo invitan a la reflexión, hacen que te preguntes cosas y busques respuestas probando todas las opciones que te ofrecen.

Desde el Experimentarium afirman que el conocimiento y la curiosidad se consiguen con un enfoque práctico, mezclando juego y aprendizaje. Nosotros también lo creemos y, después de ver nuestras recomendaciones de museos, seguro que tú también.

¿Exploramos?

¿Exploramos?

Exploratorium es un museo de San Francisco. El nombre ya lo dice todo: hemos venido a explorar. ¿Y qué tenemos que explorar? Pues los seres vivos, el cuerpo humano y los sentidos sensoriales como el tacto. Esto son solo alguno de los aspectos que se abordan en las siete partes que tiene el museo.

En la galería Sud podemos estrujarnos el cerebro para producir cosas y desarrollar nuestras ideas. Estamos en la fase de la creación artística que implica potenciar el arte de pensar.

En la sala Este nos adentraremos en las herramientas científicas para averiguar cómo funcionan los sistemas de los seres vivos, como por ejemplo sus ADNs. Esto también nos servirá para entender más sobre ellos, los hábitats donde viven y los ecosistemas que hay en planeta. Al lado opuesto, en la galería Oeste Osher descubriremos cómo es el cuerpo humano y cuáles son sus especificidades. Y en la sala central jugaremos creando sombras de colores que nos desvelaran cómo actúan nuestros sentidos.



Y sin dejar de explorar llegamos a la galería Norte donde investigaremos las fuerzas que componen una ciudad, una bahía o una región, pero también como se produce el viento o por qué las mareas son cambiantes. Una sala donde reina la experimentación por lo que el visitante puede desde sacudir un puente a observar cómo es el comportamiento humano. Todo ello, con un objetivo encontrar nuevas maneras de sentir los lugares que habitamos.

 El museo Exploratorium también tiene una parte divulgativa de exposición donde el público puede observar la historia, la geografía y la ecología de la bahía Fisher de San Francisco. Así pues, buena parte de los juegos educativos que hemos realizado en la parte más interactiva, al final nos ayudan a entender mejor el hábitat de esta bahía, así como los seres vivos que la componen.

En la planta baja también incluye el Tinkering Studio un laboratorio de I + D, que se basa en el modelo de código abierto, por lo que el museo comparte sus proyectos o actividades a los visitantes. Exploratorium enseña al público como puede implementar las actividades del laboratorio en una cocina, garaje, aula o comunidad.

Autómatas de cartón, tablas de circuitos eléctricos, una máquina para garabatear o esculturas electrónicas que se mueven y emiten sonidos son algunas de las cosas que puedes construir en este laboratorio. La idea es que jugando nos convirtamos en pequeños creadores.  

Pero más allá de sus exposiciones permanentes y el laboratorio, el Exploratorium parece no dormir nunca y no para de organizar actividades como coloquios o talleres para niños. Además, es un centro de educación e investigación.  De hecho, uno de los pilares de este lugar es ser un convertirse en un sitio referencia dentro del mundo educacional.  

Para conseguir este objetivo, este centro basa el aprendizaje a que el visitante o el alumno experimente y explore. Así pues, este museo de Estados Unidos hace honor a su nombre y es que todo él gira alrededor de una sola idea: la exploración. Esta exploración que nos ayuda a despertar nuestra curiosidad científica e investigar el cuerpo humano o los seres vivos, entre otras cosas. ¿Te unes a explorar?

Construye tu ordenador de papel y aprende a programar

Construye tu ordenador de papel y aprende a programar

Destapa a ese inventor que tienes en casa y enséñale cómo es un ordenador por dentro

Uno de los objetivos de Play & Explore es que tú, como padre o madre puedas acercarle la ciencia y la tecnología a tus hijos desde el juego aunque tú no sepas (o no recuerdes) nada de ello y por eso, hemos diseñado las actividades familiares, para que pases una tarde divertida con tu hijo y le abras nuevas puertas. 

Lo habrás oído mil veces: todo lo que los padres hacemos sirve de ejemplo, así que si queremos que nuestros hijos abran los ojos a la ciencia y la tecnología, nos toca empujarles un poco. Y,  ¿qué mejor forma que hacerlo jugando?

Descárgate este reto y ¡a por ello! Solo vas a necesitar papel, tijeras y pegamento, y en tres pasos vas a conseguir que tu hijo sepa lo que esconde esa caja del ordenador. 

La foto de arriba de este post, es el ordenador que se construyó mi hijo que tiene cuatro años. Para poner las letras me iba preguntando: ¿qué letras tengo que poner para escribir "mama"? y, ¿para escribir...? y así construyó su teclado. Después me contó que había dibujado un videojuego donde el monstruo tenía que llegar donde estaba la persona -esta especie de calavera que se ve por allí. ;)  Y él, iba preguntando y pegando.

Construye tu ordenador - aprender a programar para niños

¿Estás apunto? Aquí tienes la actividad. ¡A disfrutarla! Y recuerda, me encantará que me digas cómo te ha ido, si te ha gustado o no y sobre todo envíame las fotos de tus construcciones. Te espero en hola@play-explore.com o en Facebook. 

 

¿Pueden los objetos cotidianos dar vida a criaturas marinas?

¿Pueden los objetos cotidianos dar vida a criaturas marinas?

¿Cómo dar vida a objetos inertes como bolsas de basura o botellas? Al más puro estilo de el doctor Frankenstein, el artista Shih Chieh Huang, de Taiwan, ha conseguido crear inmensas criaturas que parecen sacadas del fondo marino. Sus obras de arte son la unión de sus tres pasiones: explorador de cosas, los mercados nocturnos de Taiwan y la biología.

Es un explorador de las cosas y sus composiciones. Cuando era pequeño le apasionaba desmontar juguetes, analizarlos y ver cómo funcionaban. Algo que seguramente todos hemos hecho, pero este artista daba un paso más allá: con las piezas en la mano, construía nuevas creaciones.

El artista se crió en medio de los populares mercados nocturnos de Taiwan, donde uno puede encontrar cualquier objeto inimaginable. “Me fascinan los colores, las luces, los juguetes y todas las cosas inesperadas que te puedes encontrar”, confiesa el artista.

Su tercera pasión es la biología, que le llevó a analizar la morfología y el funcionamiento de diferentes especies marinas. Desmenuzar peces para descubrir cómo son por fuera y por dentro es uno de los entretenimientos de Shih.

Ese pequeño niño creador sigue latiendo en el corazón de Shih que ha unido sus tres pasiones para crear, jugando, estas criaturas marinas bioluminscentes que dan miedo, pero a la misma vez asombran y atrapan. Así son las esculturas de Shih. Tienen ojos que parpadean, vídeos con su ombligo en movimiento, grandes tentáculos que se agitan o paneles con luces de colores que recuerdan las que se encuentran en los mercados nocturnos de Taiwan.

Uno se puede pasar horas sumergido en la escultura de Shih y perderse en una infinidad de objetos porque cada parte es diferente a la otra. En cada detalle descubrimos el inmenso trabajo que hay detrás. Primero de imaginación, pero luego de observación, análisis, fabricación  y montaje.

Shih coge elementos de la vida cotidiana, que todos encontramos en nuestras casas, y da forma a sus criaturas. Estas invenciones nacen de un largo proceso de creación y cada una de sus piezas cumplen una función.

Por ejemplo, el artista ideó un casco que capta el movimiento del ojo. Una vez instalado en la criatura marina, cuando el órgano parpadea enciende o apaga la luz nocturna. Otro mecanismo bombea agua brillante a través de unos tubos. Todo ello, junto a botellas, bolsas de plástico y una multiplicidad de elementos cotidianos. Estos parecen que no tienen utilidad ninguna, pero han servido para dar vida a estas  gigantescas esculturas que se mueven e iluminan como si fueran verdaderas criaturas marinas.

Como todo trabajo, se ha creado con paciencia y dedicación, pero con objetos que están al alcance de tus manos. Si lo intentas, tu también puedes convertirte en un pequeño creador. ¿Cómo? Pues primero a estrujarte el cerebro porque sin imaginación no hay creación. Después contemplando tu día a día, porque cada objeto con el que nos cruzamos, aunque parezca inverosímil, puede servir para dar vida a estas ideas que tenemos en el cerebro. ¿Te atreves a intentarlo?

Ola a ola, cambiaremos el mundo como está haciendo Inna Braverman

Ola a ola, cambiaremos el mundo como está haciendo Inna Braverman

¿Recordáis Chernóbil? Incluso de una catástrofe como aquella pueden salir ideas brillantes que dan con la solución para evitar cometer los mismos errores en el futuro. Soy así de optimista después de escuchar la historia de Inna Braverman, una joven que está cambiando el mundo ola a ola.

Inna vivió los primeros años de su vida en Ucrania. Dice ser afortunada por no haberse visto afectada por el desastre de Chernóbil que sucedió cerca de su hogar unas semanas antes de nacer ella. Su familia se trasladó a Israel y estudió Ciencias políticas y literatura inglesa, pensando que así podría marcar la diferencia y cambiar el mundo.

Necesitada de ingresos, trabajó como traductora en una empresa de energías renovables. Allí descubrió que quería ser la persona que diese con la solución para comercializar la energía que aprovecha el movimiento de las olas para generar electricidad (energía undimotriz se llama). Investigó, patentó y se alió con David Leb para crear Eco Wave Power (EWP).

Energías renovables - Play & Explore - STEM educacion

No es la única empresa en el mundo que utiliza las olas del mar como fuente de energía. Pero lo que diferencia la de Inna es el diseño de los flotadores: son unas boyas lo suficiente ligeras como para moverse con olas no muy altas y a la vez grandes porque mayor volumen es igual a más energía. Se unen mediante brazos flexibles al muelle y, gracias al movimiento de las olas, se mueven arriba y abajo y ejercen la suficiente presión como para mover cilindros hidráulicos. Unos cables recogen esta energía y la llevan a un generador donde se crea la electricidad. Además, son boyas inteligentes que detectan posibles tormentas y se recogen o sumergen para evitar daños mecánicos en los aparatos.

Empezaron a pequeña escala, probando este sistema en la universidad de Kiev y cuando demostraron que tenía éxito lo llevaron al puerto de Jaffa en Israel. Su primera y de momento única central eléctrica undimotriz de Europa, la construyeron en Gibraltar. Funciona desde 2016 y genera el 15% de la energía de ese territorio. Ya hay varios países interesados y están construyendo nuevas plantas en China, el Reino Unido o Chile.

Estas son algunas fotos de la planta de Gibraltar.

Energías renovables - Play & Explore - STEM educación

Con 30 años y aunque también ha tenido decepciones, Inna trabaja en algo en lo que cree y así está logrando su deseo de cambiar el mundo, haciendo que las energías verdes puedan substituir de manera efectiva y barata a aquellas tradicionales que son más peligrosas para el medio ambiente y las personas. Hace falta que las instituciones pongan de su parte, pero como ella creo que es posible.

La próxima vez que vayas a la playa o veas a un surfista, piensa en la energía que está generando cada ola y que se pierde, nunca mejor dicho, en el mar.

 

Eva